sábado, 9 de julio de 2011

Mi primera copa América

Nunca había visto a la selección chilena jugar un partido oficial, a pesar de ser un amante del fútbol. Tuve que cargar con esto, durante mucho tiempo, y sabía que algún día mí anhelado encuentro se tenía que dar. Fue así como hace ya unos tres meses atrás, mi papa gentilmente me propuso la idea de ir a ver a Chile, en sus dos partidos en la ciudad de Mendoza. Desde ahí este tema, empezó a hacerse presente en mí, todos los días. Compre las entradas en la primera preventa, luego mi papa con dos meses de anticipación comenzó con el tema de encontrar alojamiento, ya habían muchos reservados, por lo que no lo pensamos más y amarramos al tiro los hospedajes.

La travesía, para mi comenzó la noche del martes 5 de julio. Viaje en bus de Santiago a Temuco, en donde me estaba esperando mi papa. El miércoles 6, salimos a las 9:30 de la mañana, rumbo a Argentina, por el paso “Pino achado” que pasa por Lonquimay, esta estrategia fue diseñada para evitar el caos del paso Los Libertadores y el eventual cierre, por la cantidad de nieve.

Nuestro plan tuvo frutos, porque éramos casi los únicos cruzando ese desolado paso, no nos demoramos nada, esto sumándole las buenas condiciones del tiempo y la ruta. Una vez cruzada la cordillera, manejamos todo el día para llegar en la noche al pueblo argentino de Malalcahuello, que esta a 420 km de Mendoza, lógicamente y como buen aventurero, teníamos que hacer nuestra ruta, por la mística ruta nacional argentina 40, para los que han andado, saben de lo que les estoy hablando.

Finalmente llegamos el jueves a Mendoza, y a pesar de tener mucha hambre, porque ya eran casi las 15:00, fuimos de inmediato a buscar las entradas a las boleterias del club Godoy cruz. Este fue uno de nuestros mayores miedos, por los antecedentes que manejábamos, sobre las eternas colas y la nula efectividad argentina, de la cual estamos tan acostumbrados los chilenos. Yo iba con la idea de hacer 4 o 5 horas de cola, pero esto milagrosamente se convirtieron en 15 minutos, por las nuevas casetas que habían habilitado.

Una vez con las entradas en la manos, la tranquilidad y el nerviosismo se hicieron parte de mi. Llegamos al hospedaje, comimos una buena cena, y quedamos expectante a lo nos prepararía el viernes mas esperado de mi vida, el 8 de julio del 2011.

Fuimos rumbo al cómico estadio “Malvinas Argentinas”, lo digo por el nombre, en honor a los ingleses. Nos estacionamos y de ahí fui cuando empecé a sentir el fervor y fanatismo de la marea roja, había miles y miles de compatriotas, a las afuera del estadio.

Hicimos una fila para todos, lo que se demoro unos 30 minutos, esto gracias al gentil auspicio de los policías argentinos, para luego ir a la sección de platea que teníamos.
Todavía nos quedaban 2 horas, para el puntapié inicial y de aquí quiero recordar solo hechos que para mi vida, no serán olvidados jamás.
1.- El ver de tan cerca de una selección chilena, que para mi ya entro a la historia.
2.- Sentirme de local, en el extranjero.
3.- Y cantar a todo pulmón el himno nacional, para demostrarle al mundo, que ahí estamos los chilenos, con piel de gallina incluida.

Sobre el partido, todos ustedes saben la historia, y ojalá que sigamos haciendo historia, en esta copa América, mi primera copa América.

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