Mañana viernes se cumple una semana del fatídico accidente de Juan Fernández, el más grande de los últimos 20 años en cielos chilenos, pero para muchos el más doloroso y difícil de olvidar.
Un viernes 2 de septiembre, un grupo de 21 personas, emprendió rumbo hacia Juan Fernández, con la convicción absoluta de estar haciendo una causa noble, en bien de su propio país, unos enamorados de Chile, reunidos y enfocados en levantar a Chile, fomentar la cultura y comunicárselo al país entero.
Pero el objetivo, no se pudo cumplir. Las teorías, son bastantes, y seguramente será un proceso largo de saber realmente lo que paso, quizás jamás se sepa con total plenitud, pero por lo menos podemos tener la convicción, que todos murieron haciendo algo, que muchos valoramos, ayudar a los miles de damnificados que dejo el terremoto del 27F.
En las siguientes líneas, me gustaría darle un enfoque, más allá, en el sentido de trascendencia y enseñanza que nos dejan estos compatriotas. Aprender más de sus vidas y a través de estas sacar ejemplos, que nos ayuden a sembrar actitudes, que en el futuro nos hagan crecer como persona y a su vez como una sociedad chilena mucho más unidad, esto frente a las constantes catástrofes que debemos afrontar como sociedad, pero con el tiempo y la experiencia, Chile, se puede convertir en un país cada vez más rico por su gente, porque al final de cuentas, los países se hacen por su gente, más allá de los indicadores económicos.
De los 21 pasajeros, lamento todas aquellas vidas, y comparto el sufrimiento con sus familiares, entendiendo sí, que jamás podré llegar o dimensionar ese nivel de angustia. De estas 21 familias, me gustaría resaltar, los que para mí, son 2 personajes a los cuales admiraba por su trabajo, estoy hablando de la figura de Felipe Camiroaga y Felipe Cubillos.
Felipe Cubillos, un exitoso empresario, de distintos rubros. Un líder por convicción, un hombre activo, en terreno y gestionando todo lo inmensamente imposible, para que Chile se levantara luego del terremoto. Un hombre, que quería mucho a su país y a nuestro océano Pacifico. Entregándole a los damnificados un apoyo constante, lo que se tradujo en alegría, y luego en un agradecimiento de por vida, el mismo que hoy es eternamente reflejado, en todas aquellas personas, que recibieron su ayuda y consejo. Felipe Cubillos, un hombre, que inspiro a muchas personas del mundo privado, a salirse de sus comodidades, para así tener un rol más social, enseñándoles a apostar por la gente.
Aprendamos de los buenos ejemplos, saquemos lecciones de vida, avancemos, porque una de las cosas más fuerte de todo esto, es ver como la vida es tan frágil, y se nos va en cualquier momento, a pesar de muchas cosas, por eso mismo, a no discutir por tonteras o pelearse, siempre tener una postura de sonrisa y felicidad hacia la vida, a pesar de que muchas veces sea muy difícil, es un ejercicio importante, que debemos hacer como sociedad.

