domingo, 17 de julio de 2011

Fin de la ilusión nacional

Fin de la historia. Chile eliminado en cuartos de final por Venezuela, selección que sorprende y exige respeto a nivel sudamericano.
Esta copa quedará en el recuerdo, como la copa que pudo haber ganado Chile, no solo por sus jugadores, que pasan por un muy buen nivel, sino que por el argumento futbolístico, la entrega, la intención y la agresividad ofensiva.

Esta selección me deja triste, pero conforme con el planteamiento futbolístico, si bien, Venezuela, supo jugar su partido, logrando neutralizar a Chile, y ocasionándose las oportunidades necesarias mínimas para hacer los 2 goles, tampoco hay que quitarle valor a toda la entrega que tuvo Chile, a partir del 2do tiempo, que fue cuando empezó el partido para nosotros.

Chile no existió en el primer tiempo, tuvo un desorden en todas sus líneas, sin un conductor claro, que habilitara a los delanteros. El gol de la vino tinto, merito total de ellos, un cabezazo limpio y potente, muy lejano a las manos de Bravo, cercano al palo, sin posibilidades algunas de llegar.

Algo que puede estar en discusión, es la critica que le hago a Claudio Borghi, respecto a no poner a Valdivia desde el primer minuto, un Jiménez, carente de actitud y voz dentro del campo, sin una intención de jugar la pelota, generando un desorden en las líneas más ofensivas de Chile. Valdivia, como un recurrente salvavidas, que entra para fortalecer a Chile, generando buen fútbol, a través de sus efectivos pases, y esto fue así, pero debería haber sido desde el primer minuto, y si el cansancio lo mataba en el segundo tiempo, ahí ver que se hace, pero empezar jugando bien, era fundamental, para lograr la victoria.

El segundo gol, son responsabilidades compartidas. Faltando 10 minutos, Vidal no puede hacer un foul, en esa zona y con tanto peligro. La falta de altura en los defensa chilenos. No puede ser que solo uno de nuestros defensas, mida sobre el metro ochenta. Y la última y quizás con grado mayor de responsabilidad, la de Claudio Bravo, que no puede dar rebote, y dejar la pelota en el área chica, ¡simplemente no se puede!, falta de concentración, para esos momentos claves, y que te marcan el partido.

 Chile se debe ir satisfecho con su juego. El partido con Venezuela fue el más débil, pero de todas formas queda una clara identidad del juego de Chile, un equipo que no se rindió, y se genero más de 6 posibilidades de gol.

Los problemas, que se asoman con más urgencia, para la próxima eliminatoria, son la falta de gol, y la altura en nuestros defensas.

Hasta aquí nomás llega, nuestra Copa América, se acabo, esperemos que para la próxima vez, se hagan mejor las cosas, y se traiga una alegría más grande al sacrificado y fiel hincha chileno, que por lejos fue el campeón de esta copa, dejando todo por su selección.

sábado, 9 de julio de 2011

Mi primera copa América

Nunca había visto a la selección chilena jugar un partido oficial, a pesar de ser un amante del fútbol. Tuve que cargar con esto, durante mucho tiempo, y sabía que algún día mí anhelado encuentro se tenía que dar. Fue así como hace ya unos tres meses atrás, mi papa gentilmente me propuso la idea de ir a ver a Chile, en sus dos partidos en la ciudad de Mendoza. Desde ahí este tema, empezó a hacerse presente en mí, todos los días. Compre las entradas en la primera preventa, luego mi papa con dos meses de anticipación comenzó con el tema de encontrar alojamiento, ya habían muchos reservados, por lo que no lo pensamos más y amarramos al tiro los hospedajes.

La travesía, para mi comenzó la noche del martes 5 de julio. Viaje en bus de Santiago a Temuco, en donde me estaba esperando mi papa. El miércoles 6, salimos a las 9:30 de la mañana, rumbo a Argentina, por el paso “Pino achado” que pasa por Lonquimay, esta estrategia fue diseñada para evitar el caos del paso Los Libertadores y el eventual cierre, por la cantidad de nieve.

Nuestro plan tuvo frutos, porque éramos casi los únicos cruzando ese desolado paso, no nos demoramos nada, esto sumándole las buenas condiciones del tiempo y la ruta. Una vez cruzada la cordillera, manejamos todo el día para llegar en la noche al pueblo argentino de Malalcahuello, que esta a 420 km de Mendoza, lógicamente y como buen aventurero, teníamos que hacer nuestra ruta, por la mística ruta nacional argentina 40, para los que han andado, saben de lo que les estoy hablando.

Finalmente llegamos el jueves a Mendoza, y a pesar de tener mucha hambre, porque ya eran casi las 15:00, fuimos de inmediato a buscar las entradas a las boleterias del club Godoy cruz. Este fue uno de nuestros mayores miedos, por los antecedentes que manejábamos, sobre las eternas colas y la nula efectividad argentina, de la cual estamos tan acostumbrados los chilenos. Yo iba con la idea de hacer 4 o 5 horas de cola, pero esto milagrosamente se convirtieron en 15 minutos, por las nuevas casetas que habían habilitado.

Una vez con las entradas en la manos, la tranquilidad y el nerviosismo se hicieron parte de mi. Llegamos al hospedaje, comimos una buena cena, y quedamos expectante a lo nos prepararía el viernes mas esperado de mi vida, el 8 de julio del 2011.

Fuimos rumbo al cómico estadio “Malvinas Argentinas”, lo digo por el nombre, en honor a los ingleses. Nos estacionamos y de ahí fui cuando empecé a sentir el fervor y fanatismo de la marea roja, había miles y miles de compatriotas, a las afuera del estadio.

Hicimos una fila para todos, lo que se demoro unos 30 minutos, esto gracias al gentil auspicio de los policías argentinos, para luego ir a la sección de platea que teníamos.
Todavía nos quedaban 2 horas, para el puntapié inicial y de aquí quiero recordar solo hechos que para mi vida, no serán olvidados jamás.
1.- El ver de tan cerca de una selección chilena, que para mi ya entro a la historia.
2.- Sentirme de local, en el extranjero.
3.- Y cantar a todo pulmón el himno nacional, para demostrarle al mundo, que ahí estamos los chilenos, con piel de gallina incluida.

Sobre el partido, todos ustedes saben la historia, y ojalá que sigamos haciendo historia, en esta copa América, mi primera copa América.