Fin de la historia. Chile eliminado en cuartos de final por Venezuela, selección que sorprende y exige respeto a nivel sudamericano.
Esta copa quedará en el recuerdo, como la copa que pudo haber ganado Chile, no solo por sus jugadores, que pasan por un muy buen nivel, sino que por el argumento futbolístico, la entrega, la intención y la agresividad ofensiva.
Esta selección me deja triste, pero conforme con el planteamiento futbolístico, si bien, Venezuela, supo jugar su partido, logrando neutralizar a Chile, y ocasionándose las oportunidades necesarias mínimas para hacer los 2 goles, tampoco hay que quitarle valor a toda la entrega que tuvo Chile, a partir del 2do tiempo, que fue cuando empezó el partido para nosotros.
Chile no existió en el primer tiempo, tuvo un desorden en todas sus líneas, sin un conductor claro, que habilitara a los delanteros. El gol de la vino tinto, merito total de ellos, un cabezazo limpio y potente, muy lejano a las manos de Bravo, cercano al palo, sin posibilidades algunas de llegar.
Algo que puede estar en discusión, es la critica que le hago a Claudio Borghi, respecto a no poner a Valdivia desde el primer minuto, un Jiménez, carente de actitud y voz dentro del campo, sin una intención de jugar la pelota, generando un desorden en las líneas más ofensivas de Chile. Valdivia, como un recurrente salvavidas, que entra para fortalecer a Chile, generando buen fútbol, a través de sus efectivos pases, y esto fue así, pero debería haber sido desde el primer minuto, y si el cansancio lo mataba en el segundo tiempo, ahí ver que se hace, pero empezar jugando bien, era fundamental, para lograr la victoria.
El segundo gol, son responsabilidades compartidas. Faltando 10 minutos, Vidal no puede hacer un foul, en esa zona y con tanto peligro. La falta de altura en los defensa chilenos. No puede ser que solo uno de nuestros defensas, mida sobre el metro ochenta. Y la última y quizás con grado mayor de responsabilidad, la de Claudio Bravo, que no puede dar rebote, y dejar la pelota en el área chica, ¡simplemente no se puede!, falta de concentración, para esos momentos claves, y que te marcan el partido.
Chile se debe ir satisfecho con su juego. El partido con Venezuela fue el más débil, pero de todas formas queda una clara identidad del juego de Chile, un equipo que no se rindió, y se genero más de 6 posibilidades de gol.
Los problemas, que se asoman con más urgencia, para la próxima eliminatoria, son la falta de gol, y la altura en nuestros defensas.
Hasta aquí nomás llega, nuestra Copa América, se acabo, esperemos que para la próxima vez, se hagan mejor las cosas, y se traiga una alegría más grande al sacrificado y fiel hincha chileno, que por lejos fue el campeón de esta copa, dejando todo por su selección.